domingo, 24 de noviembre de 2013

Y ya te has ido

Y ya te has ido, ya no queda nada.
No hay tumba para el cuerpo tan pequeño
no hay flores de sepulcros diminutos
no hay sones de lo fúnebre esperando.

No hay óbitos que canten lo que eras
ni esquelas que revelen tu misterio
ni recitados de solemne grave
ni lápidas que lloren en otoño.

Te vas, pequeña y sola, y el silencio
se arrastra hasta pegarse en los resquicios
lo oscuro se acurruca en tus rincones
lo horrible baila jigas con lo feo.

Te vas, y son mis manos pergamino
y son mis ojos presa de la arena
Te vas, mientras se enfría poco a poco
la diminuta huella de tu cuerpo.

Y ya te has ido, ya no queda nada.
Sólo quedan mis ayes y mi insomnio
tan sólo quedan ya los ecos tuyos
que poco a poco ha de comerse el tiempo.

Y ya te has ido, ya no queda nada.

jueves, 31 de octubre de 2013

Como cada año...

... y ya van veinte. Este es especial, al ser tan redondo. Al haberse visto hace poco tu rostro en las pantallas polvorientas de un cine que te miraba con recelo, con algo de desconfianza, con ojos gratuítos y con bocas torcidas. Guiñabas los ojos desde el allá, fraccionado, abortado, reprimido, inacabado. Pero tú, al fin y al cabo y, con esa sombra, los corazones daban un salto.
 
 
Saldrás de nuevo en los papeles. Malogrado, adicto, mentiroso, fraude, sobrevalorado. Ya se hace, ya lo he visto. A los quince, a los diez, volverá a estos veinte. Lo que olvidan es la Verdad en cada plano, la Verdad en cada frase, la Verdad en cada gesto. Esa Verdad que pocos nos han dejado ver desde entonces.
 
Mientras tanto, respiramos. Algunos incluso a veces pensamos que estamos vivos. Aunque nuestra carne no lata cuando ponemos sellos en los papeles, tapones en los frascos, líneas en los planos, letras en la pantalla.
 
Pues es Vida, y Verdad, lo que aún nos ofreces. Lo que aún me ofreces. Lo que busco a veces recurriendo de nuevo a las ajadas imágenes y los caducos colores. Es Arte. Es Luz. Es Alma.
 
Te recuerdo de nuevo hoy, como hice cada vez, como haré cada año.
 
Duerme, niño, que el aleteo de las pestañas de los que lloran en silencio no perturbe tu sueño.
 
 

jueves, 26 de septiembre de 2013

Summer's gone

Milenios de nuevo. Hace mucho que no paso por aquí. Podría decir esas cosas de que no tengo tiempo, de que no tengo temas, pero no es verdad. Tengo muchos temas para el blog, pero no arranco a escribir. Y el tiempo que tengo he decidido invertirlo en otras cosas. 

Últimamente he dedicado la mayor parte de mi tiempo libre a la STE. Con el reflote de la página web y el buen rumbo que están tomando las cosas (recuperando socios, aprendiendo nuevas maneras de difundir, consiguiendo cientos de followers y miembros en los grupos de redes sociales...) merece mucho la pena ponerle horas y creatividad. Tenemos a las puertas la celebración de la Mereth Aderthad (fiesta de la reunión, nuestro evento más importante) y también se multiplican los deberes. La verdad es que me dan un poco de penusca las personas que no llegaron a disfrutar de esta parte de la asociación, porque son celebraciones realmente únicas.

El verano ha estado extremadamente ocupado. En el trabajo no paramos ni aun ahora (¿Que si prevemos overbooking en octubre? Sí, amigos) y además ha habido algunos cambios de personal. El cocinero se fue a costas más gratas, y echaré de menos su conversación, su hojaldre de pescado y sus hamburguesas caseras. Me quedo con lo bueno: desde el caballero inglés que me llamaba 'little lady' al ex-clown que me regaló un libro, pasando por el profesor de universidad con el que mantuve tan fructíferas conversaciones sobre el galés.
Además, aunque el smial se haya dado un pequeño descanso no hemos estado ociosos, y nuestras sesiones de rol en sábado han sido pocas pero de calidad. Una vez llegamos a presenciar tres muertes de nuestros equipos completos, el master casi nos expulsa del betatesteo.

Conciertos (Celtas Cortos, Musica Nostra), veladas, cenas con amigos, visitas de gente muy querida, ¡incluso una super boda!, la verdad es que no me puedo quejar en ese aspecto. Bueno, sí: mucho trabajo y poco tiempo para mí. Agotamiento después de siete meses seguidos de trabajo sin vacaciones, y librando un día a la semana. Las dos recepcionistas tenemos que sacar fuerzas de flaqueza para seguir al quite al nivel que se nos requiere.


Según veo en las fotos que se publican, Segovia está preciosa ya, en dorados y marrones. Aquí las hojas no cambian, al ser la fronda mayormente de pinos y olivos. Tampoco huele a otoño, aunque supongo que eso sucederá cuando vengan las lluvias de verdad. Cuando termine la temporada, quiero caminar por las mil y una excursiones que hay en la Serra, muy frecuentadas por nuestros huéspedes pero que en otoño e invierno están menos transitadas. Seguro que se pueden sacar unas fotos más que interesantes de los parajes de la Tramuntana.

Ha pasado un mes desde la muerte de mi suegra y aún estamos algo aturdidos. Cuando una persona muere por enfermedad, o por edad avanzada, más o menos estás informado y asesorado sobre lo que hay que hacer. Pero cuando sucede como nos ha ocurrido a nosotros, te encuentras desamparado. Sentimental y legalmente. Para personas extrañas al curso judicial, todo nos parece que se desarrolla demasiado lentamente, y aún nos hacemos miles de preguntas sobre cómo, cuándo y dónde.
Los amigos han sido una importante fuente de consuelo y consejo a este respecto. Amigos de los que dicen 'para lo que necesites' y es cierto. Estamos contentos de poder decir bien alto que, de esos, tenemos un buen montón. Desde España hasta Rusia, todos nos han arropado con calidez y sabiduría. Es una delicia poderse sentir seguro hablando de tus cosas con tu gente, confiando en que responderán y viendo cómo lo hacen, en lugar de meterte en un agujero a rumiar tu infelicidad y mesarte las trenzas.

¿Y para el otoño? Proyectos, muchos. Desde terminar cosas a medias, hasta plantearnos viajar (más de una vez)... quizá hacer planes para Hungría, o para Suiza, o para donde el viento nos lleve. Mucho trabajo por delante y, cuando nos demos cuenta, estaremos ya en el final del año. Me estresa pensar en el estreno de 'El hobbit', ¡tanto por hacer!.

Pero, al fin y al cabo, con unos frutos tan hermosos, parece que no pesa el fardo y se lleva con alegría. Espero que todos los que en algún momento abandonaron el barco encuentren la estrella de Tim y regresen a casa.

miércoles, 24 de julio de 2013

La Corte de los Espejos

Observó el volumen con sumo disgusto. Llevaba un largo rato arrellanada en su sillón, con el rostro apoyado en el dorso de la mano, y el codo en una pierna flexionada. La otra pierna colgaba, indolente, balanceándose y haciendo ruido.
Lanzó un pedacito de papel arrugado en dirección al volumen. Su proyectil rebotó en la cubierta y se perdió en la oscuridad de su taller. Todo estaba arropado por un silencio pesado y denso, tanto que podía escuchar su propia respiración. Eso también le molestaba. Tomó aire y exhaló un fastidiado suspiro. Cerró los ojos, intentando calmarse.
Cuando los abrió, el libro aún seguía allí, indolente, existiendo bajo la polvorienta luz de sus ventanucos.

Costurina se había entusiasmado. Le dijo que era una obra maestra, que a ella le había entretenido, asustado y emocionado en igual proporción. Que debía leerlo, vencer sus reticencias iniciales y darle una oportunidad, porque merecía mucho la pena. Y que quería saber cuanto antes cómo continuaba. Aunque los gustos literarios de Costurina, con todas aquellas novelas rosas de romances imposibles que acababan bien, y que hacían a la boggan suspirar durante días con las mejillas arrobadas, no le atraían lo más mínimo, envió palabra para que le trajeran un ejemplar.

Los comentarios jocosos y orgullosos de Dujal, entre cerveza y cerveza, le quitaron las ganas de leerlo. Acababa de abrir la trampilla para avisar a Costurina de que podía bajarle la cena a las diez cuando la irritante voz del phoka le llegó, clara y socarrona, desde el otro lado de la barra. Hablaba de que ahora las mujeres no se le quitaban de encima, de que todo había sido mucho más cruento y más peligroso de lo que se narraba y que, por supuesto, él había sido como cien veces más valiente.
Enfadada, bajó al taller, tomó el paquete de papel de estraza donde venía el libro y lo arrojó con furia al rincón más lejano, con un estruendo de cristales rotos como única respuesta de su instrumental.

Pensó en quemarlo, o en triturarlo. Pensó en arrojarlo por las alcantarillas, para que se pudriese y descompusiese. Y después decidió dejar de pensar en él, el daño ya estaba hecho y sólo le quedaba vivir con ello.  Más tarde, decidió sentarse, ya que tanto paseo inconsciente y furioso de acá para allá le estaba provocando un dolor sordo en la pierna.

Fue entonces cuando llegó el mensaje de Marsias.

Una carta pequeña y crujiente, un papel plegado con olor a tierra y a cedro, que descendió en la bandeja de Costurina. Decidió dejarlo para después de la cena, pensaba y sentía mejor con el estómago lleno. La comida fue abundante y sabrosa, como de costumbre, y cuando Costurina bajó a recogerle la bandeja aún rebañaba salsa del fondo de uno de los platos con avaricia gulosa. La boggan observó el desastre de cristales y el paquete allí tirado, y torció el gesto. Lo recogió tomando con dos dedos el cordel que ataba el papel de estraza, como si le diese reparo o temiese cortarse, y lo dejó encima del enorme escritorio. Le reprochó tratar así a un libro, y además destrozar botellas y ampollas, aunque lo único que recibió en respuesta fue un gruñido lleno de migas.

Al abrir la misiva, una vaharada de polillas de humo gris salió del interior. 'Trucos de principiante' pensó con sorna, aunque las observó con deleite hasta que se disolvieron. Sólo halló dos palabras en el interior, escritas con la letra rotunda del sátiro.

Eres Tú

'Diablos', se dijo, 'voy a leerlo aunque me queme por dentro'. Rasgó el papel con furia y, sin ningún miramiento, dobló la cubierta hacia atrás con una feroz brusquedad nerviosa.

Y allí se encontraba en este preciso momento. Con el libro leído, desmigajado, despedazado, ansiado, odiado y devorado. Lo había leído con enfado, con asombro, con repugnancia y sobre todo con ira. Una ira tan sorda que era consciente de haber estrujado más de una página con impaciencia, incredulidad o con enfado... aunque sus manos la habían alisado con cuidado de nuevo, para seguir leyendo. Había leído con una tristeza tal que los ojos se le salían de las órbitas, le había gritado con enfado al texto, y había manipulado las páginas con tal furor que, ahora cerrado, el libro aparecía combado por muchos lugares y rasgado por otros, como una grotesca escultura.

¡Cómo era posible! Ella no se merecía aquello. Se sentía desnuda, ultrajada, sentía que sus cicatrices estaban expuestas, retorcidas y dolorosas, para que todos pudieran pasar los dedos por ellas. Muchas de las cosas allí escritas no eran exactamente así, de hecho, eran todo lo contrario. Muchas otras jamás las hubiese dicho en público, y las más terroríficas ni siquiera se las decía a sí misma en las noches más solitarias.
Se inclinó hacia delante y apoyó los codos en la mesa. Juntó las manos y enterró el rostro en las palmas, con un leve sollozo.


Su propia sonrisa demente la sorprendió con la guardia baja.

O quizá sí. Quizá aquellas cosas habían sido exactamente así. Quizá alguien al final había logrado entrar en su hermética piel, curtida en batallas y rasgada en tragedias. 'Eres tú', le había escrito Marsias. Descubrió el rostro y clavó sus incógnitos ojos azules en el libro.

Con un impulso se levantó, tomando el libro en una mano y el candil en la otra. Estaba comenzando a amanecer, aunque ni siquiera había advertido cuándo se hizo de noche. Paseó frente a hileras de estanterías repletas de manuales, cuadernos, utensilios y polvo. Alzó la luz hacia los estantes superiores, buscando. Apartó un par de trastos, movió unos tarros de ingredientes, sacudió un antiguo sombrero, sopló en unas ajadas gafas de vuelo. Pero nada parecía convencerla.


Se detuvo junto al espejo, un espejo de cuerpo entero que usaba para ajustarse los dispositivos mecánicos al cuerpo y tomar medidas para sus prototipos. El rostro pálido, a la luz del candil, pareció arrobarse en espirales. Se observó un momento, sosteniendo aquel libro en las manos y, por primera vez en mucho tiempo, se estiró con orgullo, irguiéndose en toda su modesta altura, aferrando el libro junto al pecho, y se observó con altivez.

Justo ahí, justo en la balda intermedia frente al espejo, encontró el sitio perfecto. Una de sus primeras arañas mecánicas reposaba en el estante, vieja pero aún funcional. Le susurró unas palabras y ella irguió las patas traseras, en una suerte de equilibrio. Puso el libro de pie allí, apoyado en aquellas extremidades, y le pareció perfecto.

Volvió a la mesa y garabateó unas palabras en un pedazo de pergamino. Con el trazo final la tinta se elevó, flotando torpemente, a través del aire cargado de la habitación. Se sentó de nuevo en el sillón, entrelazando los dedos, mientras observaba aquellas letras posarse en la cubierta, allí donde antes hubiera otro nombre. Esbozó una nueva sonrisa, esta vez de triunfo, mientras el sueño hacía presa de ella con sus garras implacables. '¿Cómo continuará?' se preguntó, cerrando los ojos 'Eso sólo yo puedo decirlo. Pero es un secreto'.

'La corte de los espejos', de Nicasia Recorretúneles, recibió el primer rayo de luz de la mañana.

lunes, 24 de junio de 2013

Y el ganador es...

El plazo del concurso ya terminó, las participaciones han sido revisadas y sopesadas con ojo crítico, y ya estoy en condiciones de anunciar un ganador.

Por la maña, la idea y la ejecución, se lleva el merecidísimo premio de una membresía anual en modalidad completa ÁNGEL DANIEL BIELSA, por su 'pipa de Thorin Escudo de Roble'


Ya me he puesto en contacto con el que será nuevo socio de nuestra asociación, ¡muchas felicidades!

Y a los demás, muchas gracias por concursar. Me animaré a hacer más concursos (y quizá sorteos) de este tipo en el futuro, así que permaneced atentos. Y gracias también a todos los que habéis difundido este sorteo, por supuesto.


Un saludo

Findûriel, contenta de que seamos uno más.

martes, 21 de mayo de 2013

CONCURSO: ¿Te apasiona la obra de Tolkien?

Siempre me ha gustado participar en sorteos y concursos en los blogs amigos o los blogs que sigo. Así que se me ha ocurrido organizar uno en mi propio blog.

El premio que me ha venido a la mente ha sido una suscripción anual en modalidad completa a la Sociedad Tolkien Española.
Esta asociación, de la que soy miembro hace un buen puñado de años, se dedica al fomento del estudio y el conocimiento sobre la obra del escritor inglés John Ronald Reuel Tolkien, conocido principalmente por ser el autor de la novela El señor de los anillos.




Esta suscripción cubrirá la membresía de pleno derecho a la Sociedad Tolkien Española desde el momento en que se anuncie al ganador y se traspasen sus datos a la Comisión Permanente, hasta que se renueve la cuota en 2014. Con ella, el ganador tendrá todos los derechos propios de un socio de cuota completa, incluyendo cosas tales como el acceso a la biblioteca de la asociación o recibir la revista en papel en su propia casa, así como la satisfacción de estar formando parte de una asociación que trabaja muy duro para difundir la obra del escritor.

La suscripción que se ofrece como premio sólo cubre a potenciales socios residentes en España.

Para participar debéis llevar a cabo una acción muy sencilla. Debeis enviar una foto, un breve cuento, un dibujo, una pieza artística, un poema, una canción... inspirados en cualquiera de las obras de Tolkien, no sólo de la Tierra Media. Con 'breve texto' me refiero a una o dos planas de folio (sed razonables, no es un concurso de literatura en sí. Para eso ya están los Premios Gandalf cuya convocatoria 2013, por cierto, sigue abierta). En el caso de las obras gráficas y artesanales, debéis justificar su ambientación con una cita o una mención a lo que se retrata.

La obra ganadora será publicada en este blog, así como las obras presentadas que lo deseen.

Las obras se enviarán a la dirección finduriel@gmail.com y el plazo estará activo hasta el 21 de junio de 2013, tenéis exactamente un mes.

Animaos a participar y, los que vean que puede ser interesante, ayudadme a difundir este concurso.

Findûriel

domingo, 19 de mayo de 2013

Campeones

Lo son por ti. Por los jugadores, entrenadores, por el corazón, por la garra, por la profesionalidad. Por el alma en cada paso.


Lo son por mí. Por mis nervios, mis gritos, mi pasión. Por las burlas, los escarnios, los desprecios, por el orgullo, por el honor, por la decencia, por la devoción.


Lo son contra ti. Contra el que pisa, el que arranca, contra la prepotencia, la chulería. Contra el dinero, el poder, el favor, la soberbia.


Lo somos.

Pero qué grande, qué grande... yo creo que ni siquiera ellos saben lo que han hecho.

Viva mi Atleti, ahora y siempre.



miércoles, 15 de mayo de 2013

Una forastera en Mallorca: comer y no comer

Este mediodía, mientras tomaba mi almuerzo pre-comida temprana, me ha dado por pensar en la comida mallorquina que he probado hasta el momento. Y como ha habido grandes descubrimientos (y algunas decepciones), me he decidido a escribir un artículo sobre algunas cosas que me han gustado, o que me han dejado fría, o no me han gustado, de la gastronomía mallorquina hasta el momento.

Tómese este artículo simplemente como una referencia personal. Sé que los mallorquines se hincharán como pavos cuando lean lo que me gustó, y que se inflarán como globos cuando lean lo que no. De sus bocas saldrá un "Eso es que no has probado XXX de verdad" o "Eso es que no has probado mi XXX".
Porque, amigos, una verdad casi impepinable en los mallorquines es que todos (o casi) viven en un pueblo, o vienen de un pueblo, o tienen casa del pueblo, o tienen familia en el pueblo, que hacen alimentos artesanos y tienen huertos propios. Es normal, dado lo limitado del espacio y lo numeroso de su población. Porque, amigos, aunque se viva en Palma, las ciudades (como decía mi genial abuelo Pepe) están en medio del campo.
En fin, que no los escuchen. Que sí he probado, que sí he catado y me he esforzado por buscar el je ne sais quoi a todo lo que los acogedores mallorquines me han ofrecido (siempre y cuando no tuviera alergia al alimento en cuestión, por supuesto).

Y como el movimiento se demuestra andando, allá va mi pequeña aportación para forasteros y futuros viajeros. Vaya por delante que aún no he probado muchos platos de la gastronomía mallorquina. No le he hincado el diente a las sopas mallorquinas, ni he paladeado el arroz brut, ni la caldereta de marisco, ni los famosos pescados de roca de la zona donde vivo.


Delicioso

TOMÀTIGA DE RAMELLET


Comencemos por lo que me ha inspirado para el artículo. Quién me iba a decir a mí que terminaría comiendo tomate crudo... bueno, en cierto modo. Porque sa tomàtiga de ramellet poco tiene que ver con los tomates que había probado hasta la fecha. Conste que los había probado de todos los pelos y formas, desde el típico y soso tomate encerado de supermercado hasta tomates caseros cultivados a la antigua, pasando incluso por los tomates volcán que tanta fama tienen. Y nada. Asquito que me da el tomate crudo.
Y no es que me lo coma así, mordiendo (sigue sin gustarme hincarle el diente), pero me chifla hasta límites absurdos tomarlo en pà amb oli. Fregar uno de estos tomates sobre pà moreno tostado, con su piel tersa y su interior carmesí, ver cómo se deshace en los dedos la pulpa sabrosa y densa, y ese olor a campo seco y soleado, son sensaciones difíciles de expresar con palabras. Amigos, hay que vivirlo.
Sa tomàtiga de ramellet crece en campos de secano, por ello mismo recibe mucho sol y su sabor no es para nada ácido. Recibe el nombre tanto del modo en que crece como del modo en que se almacena. Suele crecer en ramilletes de cinco tomates, y se suele almacenar atándolo en largos racimos de cuerda, al fresco, sin frigorífico. Si el sitio es oscuro, fresco y seco, suele durar mucho tiempo sin corromperse.
Los de ahora son pequeñitos y peleones, en otras ocasiones se pueden comprar más grandes y con medio suele sobrar para fregar bien fregadas dos rebanadas pequeñas de pan moreno. El precio es bastante alto si tienes que comprarlos, pero lo merece.

PÀ MORENO


Otro de los alimentos que han inspirado la entrada... sí, estaba almorzando pà amb oli. Es mi nuevo vicio.
Una de las cosas que más me chocaba al llegar es que absolutamente todos los bocadillos que esta gente ingiere llevan tomate (en alguna forma, en rodajas o fregado, preferiblemente esto segundo). Al probar el pan autóctono me di cuenta del porqué, ¡casi me ahogo!. Denso, duro, con una corteza contundente y no quebradiza, con un cuerpo que hace difícil pasarlo por el gañote.
Después del añusgue inicial, y tras variados pà amb oli subsiguientes, le tomé verdadera devoción al pà moreno. Un pan contundente, pero un pan de verdad. Con su pequeño punto de acidez, pero con su presencia dulce y su miga densa sin ser elástica, casi no consumimos otro pan en casa.
Estos panes se elaboran con una variedad local de trigo, el trigo xeixa. Es un trigo antiguo, lo que quiere decir que no ha sufrido importantes variaciones desde su introducción, hace siglos, en la isla. El grano es pequeño y, por ello, su cultivo es poco rentable (requiere mucho esfuerzo recolectar, desgranar y moler para recoger poco fruto), por lo que la producción de pà moreno es bastante limitada. Pero como vivo en un pueblo pequeño, tengo la gran suerte de poder comerlo casi a diario. Resulta asombrosamente fácil de digerir, no es pesado (eso sí, te comes dos rebanadas y punto, que con su densidad es suficiente) y se nota en su sabor la fuerza de los hornos de leña.
No dejéis de probar un buen pà amb oli con pà moreno si tenéis la ocasión.

COCA DE TREMPÓ


El nombre de 'coca' se da a dos preparaciones distintas, aunque comunes por hacerse ambas en el horno. La coca de trempó es una masa fina salada, horneada con verduras (principalmente pimientos, tomate y cebolla, que son los que forman el trempó). Lo mejor de este alimento es que en todas las fiestas a las que he acudido, y a las que había que llevar comida, alguien ha llevado una y me he puesto las botas.
Aún no probé la de verdura, ni (seguramente) las muchas variedades que hay por ahí rondando. Por el momento, mi favorita es la de trempó de mi suegra.

COCA D'ALBERCOCS



Esta coca, en este caso, es dulce. Es un bizcocho sumamente esponjoso donde el ingrediente estrella es el albaricoque. Como la mayoría de dulces de la isla, lleva manteca, pero eso no le da contundencia, sino ligereza. Aún no he probado a hacerlo, pero me gustaría.
De las cocas dulces es, sin duda, la que más me ha gustado. Por encima de las ensaimadas.

Ni fú, ni fá

FRIT MALLORQUÍ


Es bastante común entre los mallorquines que, a la mínima insinuación de 'este plato se parece a uno que hacemos en mi tierra que...' salten inmediatamente (y con el dedo en alto) con '¡pero no es lo mismo! ¡Este es diferente!', haciéndote sentir que Mallorca debe estar en un punto intermedio entre España y Raticulín, un lugar donde todo es propio y nada se parece a algo que hayas probado en cualquier otro lugar.

De nuevo, aclaro: no he probado toooodos los frit que puede haber (casi uno por ocasión), sino que he probado, varias veces (caseros y de restaurante), el 'frit estándard' y el frit de sang. Y, qué queréis que os diga, se me asemeja demasiado a la asadura/bofada de mi tierra como para considerarlo especial. Me gusta, como me gusta el de mi tierra.
Aunque me gusta mil veces más el de mi madre.


ENSAIMADA


Bien, ahora hablamos de la considerada joya de la repostería mallorquina (al menos, mediáticamente). Las ensaimadas están muy ricas, es cierto, y me gusta comerlas de vez en cuando. Cuando comes una, diez, doce, cien... ya se convierten en algo más o menos rutinario, y pierden su encanto. Las he probado incluso caseras, y el gran defecto que creo tienen es... lo repetitivo. Ensaimada en esta fiesta, ensaimada en la siguiente. ¿Cumpleaños? ensaimada, ¿salimos a tomar un chocolate? ensaimada, ¿te invitan a desayunar? ensaimada. Además la grasa, el sebo en las partes menos 'infladas', la hacen en cierto modo pesada.
Hay variedad de ensaimadas, la hay de crema, de chocolate, rellena de nata (mi favorita) o de cabello de ángel... pero añoras tras dos cumpleaños y tres cenas con amigos que a alguno se le ocurra traer una coca d'albercocs o, al menos, un robiol o dos...
También puede influir el hecho de que echo demasiado de menos las porras.

Lo siento pero... no

SOBRASADA, CAMAIOT Y BUTIFARRÓ


Con la Iglesia hemos topado, que diría (erróneamente citado) Don Quijote.
La sobrasada que mucha gente conoce no tiene nada que ver con la sobrasada que se come en las Baleares. Muchas veces se tiene como 'sobrasada' la pasta de carne y pimentón sin gracia que se unta en las tostadas, por obra y gracia de cuatro mentecatos de la empresa alimentaria, y que nada tiene que ver con la sobrasada, ni siquiera con la cruda que se unta aquí.

La sobrasada realmente es un embutido, así, de cuerpo entero, más o menos curada dependiendo del gusto. Aunque nunca llega a curar como otros embutidos de climas más secos.
Todas las sobrasadas que he probado, de todas las maneras, me han resultado insípidas, o rasposas, o amargas. Lo siento, y las he probado caseras, de diferentes manos y estadíos de curación. Y no me gustan. La he probado untada, a lonchas, asada... y siempre me resulta sosa y sin gracia.

Con el camaiot me pasa tres cuartas de la misma. Se me asemeja demasiado a la cabeza de jabalí, embutido que, ya de por sí, no me gusta. Y el butifarró... me da siempre la sensación y la textura de estar comiendo una especie de morcilla grasienta sin cocer.
A favor, para que no quede tan mal sabor, diré que la llonganissa no me desagrada, sobre todo si es de pebre negre.

Ah, he golpeado en todo lo alto y lo sé. Espero que los mallorquines no se me ofendan y, en cambio, traten de demostrarme que me equivoco ofreciéndome más variedade. Quién sabe, a lo mejor en un futuro encuentro una que me guste.

COMIDA VIEJUNA


Lo de que Mallorca se ha estancado en los años 60-70, cuando el boom de las alemanas en topless, no sólo se nota en el aparato turístico-hotelero ni en la oferta que se empeñan en repetir, aunque ya esté añeja. También en los restaurantes.
No es extraño que, al tomar una carta, tengan una intensa sensación de déjà vu, y piensen yo ya he estado en este restaurante, ¿no?. A estos recalcitrantes dinosaurios de la gastronomía, con permiso de Mikel Iturriaga (que es a quien leí el término primero) los llamaremos 'comida viejuna'.

Así, es más que común que en prácticamente todos los restaurantes encuentre usted viandas tales como la Tarta Banoffe, el Escalope Cordon Blue (sí, escrito así, amigos) o las socorridas salsas de pimienta y roquefort everywhere. Cuando una lo ve en todas las tascas, terrazas, restaurantes y bares, ya casi que le asalta el tufillo de las pelis de Landa.
Eso sí, no les pida usted un bocadillo de calamares. No comprenden el conceto.

A modo de postdata...

Para evitar rematar con mal sabor de boca, quedémonos con un fantástico dato de la comida mallorquina: las bases, los fondos, los principios. Todo gran plato mallorquín comienza con una base sólida y sabrosa, destacando entre todos estos fondos los caldos, el llamado brou.
Un guiso, una sopa, un arroz que no se comienza con un buen caldo tiene todas las papeletas para fracasar. Aunque el marisco sea de primera, los embutidos denominación de origen o la pasta sea fresca, si no tiene un buen caldo de donde chupar, no hay tu tía. Y eso lo tiene Mallorca, y en abundancia. Desde el arroz con marisco (el de mi suegra, superior) hasta la sopa de Nadal (exquisita, sabrosa, potente) pasando por los bullits, no son nada sin un buen brou.
Los mallorquines de eso saben mucho y bien.

viernes, 3 de mayo de 2013

Un año, una colección y un puñado de cosas por contar

Hace unas semanas fue el primer aniversario de mi mudanza a Sóller. Aunque no hicimos nada muy especial en un solo día (yo trabajaba 'en la fecha señalada'), hubo pequeños gestos de celebración. En los días que arroparon la fecha fuimos al cine, comimos en nuestra arrocería favorita, acudimos a una reunión de smial y a un mercadillo friki que organizaba nuestro bar habitual en Palma.
El año se me ha pasado volando. El trabajo es el que más contribuye a esta sensación. De hecho, llevo ya dos meses de trabajo y casi ni me entero de que pasan.

 Mi parada de tranvía, un día londinense

Gracias a internet, y a mi querido colega Henk 'Hobbithunter' Brassien, he conocido por facebook a un coleccionista español de 'hobbits'. Se lo conoce como Gololo, y aquí podéis ver su impresionante colección de 'hobbits'. Ahora mismo posee la impresionante cifra de 226 ejemplares en 55 idiomas. Gracias a él conseguí una copia en indonesio, y según voy subiendo fotos de los libros que me llegan, él me anima a continuar y me da consejos.

La última foto que subí de mi colección mostraba 39 ejemplares en 35 idiomas, pero esta semana pasada la cosa se ha ampliado con dos ejemplares muy especiales, con lo que ya tengo 41 ejemplares en 37 idiomas.


Estos dos ejemplares están traducidos al polaco y al armenio. La edición polaca ha sido un regalo indirecto. Laura, una amiga de Sevilla, conocía a una chica en Polonia a través de un foro, y le pidió el favor de comprármelo. Esta chica, fantástica, se curró un reportaje de todas las ediciones que pudo encontrar, haciendo fotos en las librerías, poniéndome datos de todo tipo sobre cada ejemplar, y preocupándose en todo momento por mi opinión.

Al final, ambas urdieron un trato y me regalaron el libro. Ha sido un fantástico regalo, como muchos otros ejemplares de los que disfruta mi colección, que son regalos (gracias a Daniel, Rocío, Alberto, Guillem, Maya y Shin, Carol, Laura, Laura (sí, dos Lauras)...). Es una preciosa edición en tapa dura. Cuando consiga todos los ejemplares en las lenguas que pueda, quisiera ir añadiendo ejemplares de tapa dura a los que poseo en tapa blanda, si es posible (por ejemplo, la versión en yiddish sólo existe en blanda).

El segundo ejemplar lo conseguí por eBay y me costó bastante encontrarlo, pero era un capricho personal que llevaba un tiempito buscando. Se trata de una primera edición, impresa en 1984, en armenio. Es una de mis joyas en primera edición, y quizá el más difícil de encontrar de todos mis libros. El día que me llegó fue casi mágico, abrir aquella caja pequeñita y aquella bolsa llena de celo, abrirlo y aspirar su aroma viejo y curtido, hojear esas páginas que algún niño había recorrido mucho tiempo atrás, acariciar su lomo y su cubierta... y volver a encerrarlo en su plástico protector, temerosa de que su fragilidad se resintiera de la humedad o el sol.


Tan pequeña...

Ahora mismo hay otros dos libros viajando hacia aquí o esperando a ser recogidos: mi primera traducción en ruso (hay varias diferentes), que tiene el mismo formato que el libro armenio, con el mismo dibujante, y un 'hobbit' traído de Taiwan que no sé qué idioma traerá dentro. Pueden ser varias ediciones: puede ser un simple libro en inglés llevado desde Inglaterra, o un libro en mandarín impreso en China (tengo un ejemplar en mandarín, pero otro tampoco sería mal recibido)... o puede ser un ejemplar en inglés impreso por Houghton Miffin Taiwan, lo que no estaría nada mal  (siempre y cuando conserve las páginas taiwanesas). Este segundo me lo trajo un compañero del grupo de rol, que hizo un viaje allí.

Por lo demás, hay muchos proyectos por delante, para el tiempo que me dejen los compromisos, el trabajo y, sobre todo, los ojos. Los brotes me remiten y vuelven con virulencia, con lo que mis horas de ordenador están lamentablemente muy limitadas. Incluso la oftalmóloga me dijo que no lo usara más de tres horas, pero en el trabajo tengo la obligación de usarlo continuamente, con lo que en casa trato de usarlo menos, y siempre con buena iluminación.
Esto de estar enferma de los ojos es un impedimento más grande de lo que parece. Tengo pendientes muchas cosas, algunas de las cuales corren bastante prisa, como un cuadro en punto de cruz que tuve que dejar abandonado, y que era un regalo... el libro de las hadas de mis amigos gallegos, que pide atención a gritos, y el betareading de la novela de una buena amiga que está deseando moverla por las editoriales pero precisa de las correcciones, son otros dos proyectos que tengo que dejar colgados más tiempo de lo que debería. 
Lo que no puedo dejar pasar es comprarme unas gafas que pueda llevar en el trabajo y que me protejan del ordenador y de la fotofobia de la calle.

Por otro lado, me he comprado ¡por fin! un camarón de fotos. Una maquinota que tampoco he podido disfrutar tanto como merece, pero con la que ando trasteando y tonteando en mis ratos libres. Se trata de una Nikon 5100, y me venía con dos objetivos de lo más pintones. Alucinando me hallo con la cantidad de cosas que puede hacer, y con las que aún no he hecho. Un buen amigo, profesional de la fotografía, me ha recomendado hacerlo todo en manual. Y es el maldito infierno. Aprendes a ser paciente, eso sí, porque con la cantidad de cosas que tienes que ajustar pasa un buen rato antes de que le des al disparador, y jamás de los jamases sale bien a la primera. Aunque ladees la cara y contengas la respiración, en posición de ninja agazapado, salen las fotos con pulso de robar panderetas. Pero bueno, estoy descubriendo mucha magia en las fotos que sí salen medio decentes, e incluso a hacer algún que otro efectillo interesante.

Aparte de todo esto, he acudido a fiestas, eventos, actividades y he ido mucho al cine. Hemos cenado en lugares nuevos y lugares de siempre, he sido testigo de ocasiones especiales y también las he vivido. Lo que ocurre es que nunca se me pasa por la cabeza agarrar el blog y darle un buen meneo. 

Como siempre, espero no tardar tanto la próxima vez.

Findûriel

viernes, 29 de marzo de 2013

Texto de clausura en la I Mereth del Poney Pisador

Ya terminó la mereth. Sigo considerando prodigioso que nos podamos juntar de este modo, que seamos capaces de organizar un encuentro para difundir y estudiar a Tolkien que dure tres días, y que las cosas salgan tan bien.

Aún creo que es pronto, al menos para mí, para escribir sobre ella. Las obligaciones laborales me tienen bastante absorbida. Pero sí quería compartir con vosotros el texto que leímos entre todos en la clausura de la mereth. Un texto en el que, creo, todos los asistentes se sintieron identificados. Un texto que busca dar otro empujoncito a los que aún trabajan en los fines de la STE, y tentar a aquellos que dejaron de hacerlo (por razones peregrinas) o aún no han comenzado.

"¿Cómo convertirnos en eternos?

¿Cómo hacer que la pieza que nos toca cantar, en nuestro papel en el Ainulindalë, se escuche alto, claro, fuerte y hermoso?

La vida puede dividirse en momentos. Momentos que dejan una huella tan profunda y tan distintiva que un simple olor, una frase, una canción o un movimiento nos los traen, vívidos, a la memoria. Son retazos de nuestra canción, compases perdidos que sólo en conjunto tienen sentido. Y no sólo para nosotros, sino para todos aquellos que han vivido nuestras mismas experiencias, o que conocen a la misma gente.


Como cuando presenciamos por primera vez una lectura de cuentos. Sentados en el suelo, quizá con amigos, quizá solos y aventureros, acercándonos a un mundo que nos conmueve y asusta al mismo tiempo. De noche, con la luz de las velas refulgiendo en el lector que, con el rostro encendido, nos llevaba en volandas a un lugar desconocido por primera vez. Nos descubría un nuevo libro, o nos emocionaba con un pasaje conocido.

Aquella vez que te pasaste la Cena de Gala haciendo el payaso, riéndote de cualquier cosa e inventando nuevos juegos de palabras con los que hacer reír a los demás. Fundaste en un segundo un chorrismial, o compusiste una canción entre carcajadas, bocados de carne y canciones que hacían peligrar la cubertería.


La vidriera que cuenta nuestra historia no sólo se compone de cristales de colores juntados al azar. Muchos de ellos se superponen para formar armonías más complejas. Otros tintinean suavemente cuando les roza la brisa. Los de más allá, ciertos días del año, dibujan arabescos en el suelo que sólo los niños curiosos saben descubrir.

Repetimos canciones y ritmos que alguien nos legó, como las personas sabias que crean las tradiciones. Brindamos hacia el oeste, con un cuerno en la mano, un tenedor en la otra, mirando a la croqueta, nombrando reyes enanos y pronunciando palabras en élfico, por Tolkien y los amigos ausentes. Trabajamos para que los que llegan, con el ánimo hambriento y los ojos brillantes, aprendan y disfruten.


Cuando al fin nuestra niña se duerme, nos descubrimos intentando jugar con las palabras para seguir contándole, de forma que pueda entenderlo, el cuento de un personaje pequeñito de pies peludos que un día decidió salir a correr aventuras.
Y se dejó el pañuelo en casa, aunque encontró una espada, y un anillo, y aprendió mucho. Y después vendrán los jinetes negros, cuando tenga edad para poder mirar a sus negruras con valentía infantil.


Cogemos los bártulos, a veces más grandes que nosotros mismos, para recorrer carreteras y aeropuertos cuidando de nuestra mercancía. Llegamos, abrazamos, tensamos cuerdas, desembozamos cañas y nos convertimos en melodía. Sólo pedimos un sitio donde tumbarnos y un bocadillo para la panza, pues errantes somos de nombre y de espíritu, aunque nuestro hogar esté en cualquier sitio donde haya otro bardo.


Quedamos en el único rato libre que nos deja la vida y, en el lugar más inverosímil: en la esquina de un bar, en la clínica de un amigo, en la recepción de un hotel, en el taller mecánico del secretario… desplegamos nuestros papeles y creamos una actividad sorpresa para los asistentes a nuestro evento. Con un foco de este, las tijeras de aquel, los cables de aquella, seguramente quedará bien.

Tiramos dados, nos pringamos de pintura y dibujamos tablas inexplicables con una lógica que sólo será sostenible cuando estén completas. Calculamos el daño que haría un cucharón en el coco de un orco, y cuánta fuerza le imprimiría un pequeño hobbit cobarde. Nos pasamos la tarde encolando alas de montura alada y cosiendo estandartes. Haciendo fichas, inventando las historias que otros vivirán por nosotros, con nosotros, a causa de nosotros.


Buscamos la tela más barata de la tienda. Buscamos otra tienda donde la tela sea más barata. Miramos con ojo crítico las fundas viejas del sofá, pensando en cómo quedarían convertidas en cortinas. Nos pinchamos, interminables veces, maldecimos a la máquina, liamos el hilo, tiramos los abalorios sin querer y nos pasamos media hora recogiendo bolitas del suelo. Cuando queremos darnos cuenta, es de noche. Qué fastidio.

Hay algo que nos impulsa, algo sordo y ciego que tira de nosotros. A veces nos sentamos, y miramos nuestros libros. Y nos preguntamos por la naturaleza de esa fuerza.
A veces nos vemos obligados a parar. Debemos dedicar nuestros esfuerzos a una saga-realidad que cada vez precisa de más trabajo. Pero cuando estamos a punto de quedarnos dormidos, en el paraíso del duermevela, avanzan reyes portando seis mil lanzas y enanos van a la guerra.


Conocimos a buena gente en el camino. Amigos, colegas, incluso a nuestras parejas. Nos leímos en la distancia, nos movimos para vernos. Nos salta el corazón cuando pensamos que en la próxima mereth o en la estelcon veremos a esas personas que tanto añoramos. Tachamos los días en el calendario, con la sonrisa más ancha a medida que las casillas en blanco van desapareciendo. La semana anterior es un puro nervio, y terminamos haciendo la maleta convencidos de que nos dejamos algo.

Inolvidable fue aquella tarde en la que, después de una obra de teatro, un buen concierto, un par de conferencias intensas y una cena divertida te sentaste en el rellano de la entrada del albergue. Cubierto con una capa mucho más grande que tú, charlaste hasta el infinito, con el cabello loco y los ojos cansados, sobre cómo descubriste el primer libro o leíste por primera vez aquella novela.


Y elaborando estos sueños, cosiendo estas esperanzas, tejiendo las redes donde se cuelgan los deseos futuros y los recuerdos pasados, es como el hilo de nuestra historia se va estirando, estirando, formando bucles y atando piezas, vibrando cuando un dedo lo pulsa, sosteniendo cuando necesitas asirte a él. Ves a otros que trabajan, en silencio o en animada charla, a tu lado, en el taller del destino. Y es con ellos, y es a través de ellos, como se alcanza con la punta de los dedos la eternidad.
Con las manos que se entrelazan para caminar seguros, con los puños que colaboran para tirar de una misma cuerda. Con las historias de las cuales, casi sin darnos cuenta y casi sin hacer nada, nos hemos convertido en protagonistas.



Protagonistas de una leyenda que se repite en cada reunión, en cada mereth, en cada estelcon, en cada artículo. Y así la vida se transforma, a través de un papel más fino que la piel, en un cuento.



Un cuento que puede empezar en cualquier lugar, a cualquier hora.


Como, por ejemplo, en un folio en blanco.

En un agujero en el suelo, vivía un hobbit…"

lunes, 28 de enero de 2013

Benhaja l’ombra quieta dels tarongers de Sóller.

(Título extraído del poema 'Els tarongers de Sóller' de Josep Lluís Pons i Gallarza)

Terminaron las navidades, con muchos nuevos descubrimientos y alguna que otra aventura. 

Releyendo la entrada anterior, me he dado cuenta de que no os mencioné que aquella era la primera misa en catalán que había escuchado en mi vida, y que fue curiosa y divertida a la vez, desde el punto de vista filológico. También fue peculiar el hecho de que gran parte de la misa fue cantada, y una cantidad notable de oraciones y lecturas fueron en latín. Escuchar el padrenuestro en latín casi que pone los pelos de punta, más por temor heredado que por miedo adquirido. Por si acaso, os comento que la única formación religiosa (que no sacra) que recibí en mi vida fue la catequesis para la Primera Comunión, jamás recibí clases de religión en el colegio ni leí La Biblia hasta que tuve edad para aproximarme a ella desde un punto de vista no confesional.
Mi primer acercamiento a La Biblia fue con catorce años, fruto de una optativa que tuve en el instituto, "Introducción a la literatura". Tuve que leer el Libro de Josué y analizarlo literariamente, ahí fue donde aprendí a localizar versículos con esa notación tan particular que tiene La Biblia.

Fuimos a Segovia para Reyes, y allí pude comer churros. Una no se da cuenta de cuánto va a echar de menos algunos platos y alimentos... hasta que le faltan. Me pude comer unos churros, a la fresca de la tarde (unos dos/tres grados bajo cero) mientras mi chico tiritaba y maldecía el frío. No pudimos ver la cabalgata, pero fue porque dedicamos el día a compras de Reyes y a la visita del belén del Ayuntamiento de Alcobendas.



 Este belén, que bebía de las tradiciones napolitanas e historicistas, estaba recreado en paisajes de la Tierra Media creados por Tolkien. Los belenistas Taller del Arte Alcobendas habían trabajado muy duramente, y el producto era fantástico: todo comenzaba en una anunciación al pie de la instalación, seguida por un agujero hobbit, y después el pueblo de Bree, repleto de comerciantes, y donde se negaban a dar posada a María y José en el Poney Pisador.




 La recreación de los Argonath y de toda la ciudad de Minas Tirith era sobresaliente, llena de detalles (como una preciosa sala de sabios, o la escultura de Minas Tirith de Weta Workshop en el centro de una de las habitaciones) y mimada hasta el extremo.
Y había dos guiños más, un molino rohirrim y el pesebre, que no era otro que una antigua edificación medio derruída de factura élfica. 






Tuvimos una suerte tremenda, ya que hablamos con los belenistas a través de un socio (presidente de la Comisión de Juegos de la STE, y que escribirá una entrevista en nuestra revista, la ESTEL, sobre el belén) y nos dejaron quedarnos más allá del cierre, encendiéndonos las luces y la música para nosotros solos, e incluso dándonos acceso a la galería superior. Nos hinchamos a hacer fotografías, algo que nunca podremos agradecerles lo suficiente.
Ellos, por su parte, no cesaban de comentarnos lo orgullosos y honrados que se sentían porque miembros de la STE hubiesen visitado el belén y apreciaran su trabajo, desde el respeto y la profesionalidad.

Como detalle, os contaré que incluyeron al propio Tolkien en el belén, una foto del Profesor de cuando formaba parte de los Lancashire Fusilers.





Se vieron obligados a poner un cartel explicativo porque algunos visitantes les increpaban, molestos, por haber puesto una 'foto de Franco' en el belén.

Este enero también hemos viajado a Valencia. Además de pasar unos días maravillosos en casa de nuestros amigos Ana y Juanjo, hemos asistido a uno de los que será, sin duda, eventos del año: el cumpleaños XL.

Nuestro amigo Santi cumplía 40 años, y para tan magna ocasión, alquiló un precioso albergue rural donde pasar el fin de semana más increíble de los últimos tiempos. Éramos un montón de personas, aquello parecía una mereth... también porque muchas eran amigos de la STE, del smial de Edhellond (una de las delegaciones en Valencia).
Hubo de todo: peleas con espadas, taller de baile celta (impartido por una profesional), juegos, cenaza de gala, paella, globoflexia con Keleb-Dûr, tertulia literaria... ¡hasta mathoms!






Y, por supuesto, hubo música. Conciertazo de los Innerlands, que le regalaron a Santi su propia versión de "Flaming Red Hair" (la canción que baila Rosa Coto en la fiesta de cumpleaños de Bilbo, en la peli de P. Jackson) y dos conciertazos por la noche, de la banda antigua de Santi y la nueva, MAPS, de la que os sugiero que os hagáis 'fanses' a la de ya.
También hubo visita de última hora a la FNAC de Valencia, con un resultado fantástico. Por fin tenemos todas las pelis de Harry Potter, hay una Tardis encima del escritorio de mi chico, tenemos un gran volumen con novelas de Sherlock Holmes y me quité el mono de Buckyballs con un cubo pequeño, monísimo y rosa.

En otro orden de cosas, la mereth que está preparando la delegación mallorquina de la STE, el smial de Tol Eressëa, va viento en popa.


El formato de mereth urbana es algo novedoso. Las actividades estarán abiertas a todo el que quiera participar, inscrito o no, y además los asistentes que sí se alojen lo harán en un youth hostel en el centro de Palma.


Podéis consultar todos los datos en su blog.


¿Os vais a perder una mereth con un trailer tan friki? Las inscripciones para pensión completa acaban el jueves, pero hay modalidad sin alojamiento e incluso inscripción sólo para la Cena de Gala.


Findûriel
PD: Courtney sigue tan guapa como siempre. Os manda saludos.